por qué cambiar las ventanas es la reforma con más impacto en la factura eléctrica

Rehabilitación energética: por qué cambiar las ventanas es la reforma con más impacto en la factura eléctrica

Una vivienda con ventanas antiguas pierde calor por todas ellas. En concreto, por el marco metálico o de madera que, con décadas de antigüedad e instaladas, probablemente, sin seguir ninguna normativa de eficiencia energética (antes no existían) son una autopista para la ineficiencia. No en vano, las ventanas son el punto más débil de la envolvente térmica de cualquier edificio. A través de ellas se cuela entre el 25% y el 40% de las pérdidas energéticas totales de una vivienda.

Por ello, estos elementos constructivos son hoy en día una de las intervenciones más importantes en el ámbito de la rehabilitación energética de cualquier edificio o vivienda. Sobre todo en España, donde millones de viviendas todavía conservan las ventanas de origen, caracterizadas por haber sido fabricadas con vidrio sencillo y carpintería sin rotura de puente térmico.

Ese tipo de cerramiento, propia de la época en la que España no tenía de un Código Técnico de Edificación (CTE), tiene valores de transmitancia térmica que pueden superar los 5 W/m²K, lo que significa que permiten fugas de calor de forma continua, al mismo tiempo que facilitan la entrada de frío desde el exterior.

Frente a estos modelos, una ventana moderna, con doble o triple acristalamiento y cámara de gas argón, reduce ese valor por debajo de 1,5 W/m²K. Estos datos tienen un impacto directo en la factura eléctrica de los hogares, ya que los hogares bien acondicionados aprovechan mejor el aire acondicionado o la calefacción al trabajar mucho menos al gozar de un buen cerramiento que evita estas fugas de calor.

Empresas especializadas en carpintería de aluminio, como Ventanas Anerual, trabajan con este tipo de soluciones que incorporan sistemas de rotura de puente térmico para reducir esa transmitancia y reducir la pérdida energética al máximo.

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El impacto es tal y es tan importante que desde las administraciones públicas, tanto la general como las autonómicas, están impulsando planes para ayudar a la renovación de ventas con el objetivo de reducir el consumo energético, mejorar la eficiencia y, de este modo, promover la sostenibilidad medioambiental.

Cuánto se ahorra realmente al cambiar las ventanas

Si el impacto ambiental es indiscutible, el dato que más convence a los usuarios es siempre el económico. Sobre este punto, sustituir ventanas antiguas puede reducir entre un 25% y un 40% el consumo destinado a climatización dentro de una vivienda. Un porcentaje que se nota, mes tras mes, en la factura eléctrica, y que puede superar los 1.000 euros al año en función de la vivienda y de su ubicación.

A modo de ejemplo, un piso de 90 metros cuadrados situado en zona climática mediterránea puede obtener un ahorro estimado de 4.500 kWh anuales, con una vida útil de la medida de veinte años, después del cambio de ventanas.

Por si fuera poco y además de las ayudas directas a la renovación de ventanas, quienes opten por este tipo de reformas también pueden optar a una bonificación por los denominados Certificados de Ahorro Energético (CAE).

Plan CAES para ventanas: qué es y cómo aprovecharse de él

Estos Certificados de Ahorro Energético, al contrario de lo que algunos piensan, no son una subvención directa, sino un mecanismo que permite monetizar el ahorro energético logrado tras mejoras como el cambio de ventanas.

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Al igual que sucede con otros sectores, como la movilidad y el uso del coche compartido, cuando una vivienda reduce su consumo tras sustituir ventanas antiguas por otras de mayor aislamiento, ese ahorro se certifica y se intercambia en el mercado energético, ya que ciertas empresas energéticas están obligadas por ley a cumplir objetivos de ahorro y pagan por comprar estos ahorros energéticos para equilibrar sus emisiones.

Para acceder a esta compensación, el usuario no tiene que hacer nada, ya que la gestión se hace a través de agentes acreditados, que verifican el ahorro, certifican la obra y canalizan el CAE dentro del sistema. Entre los documentos a aportar, es imprescindible contar con la factura de instalación, ficha técnica de las ventanas y certificado energético anterior y posterior al cambio.

De este modo, los CAE son un beneficio añadido, por lo que no debe verse como el motivo principal para reformar, ya que su compensación aislada rara vez cubre gran parte del coste total de la obra.

Qué revisar antes de decidir el cambio de ventanas

Todas las ventanas, por muy nuevas que sean, no generan el mismo ahorro. Por ello, antes de proceder a su sustitución, conviene consultar con una empresa especializada que nos asesore y comprobar varios aspectos técnicos. Entre los más importantes, hay que exigir la Declaración de Prestaciones y el marcado CE del fabricante y confirmar que la ventana incorpora rotura de puente térmico en la carpintería metálica.

Del mismo modo, es indispensable que la empresa instaladora de la ventana, no solo la proveedora del material, cuente con profesionales altamente cualificados, ya que una mala instalación de la ventana puede echar por tierra buena parte de la eficiencia energética que lograría un trabajo bien ejecutado.

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En la actualidad, cambiar las ventanas es una de las reformas más rentables dentro de la rehabilitación energética residencial. De hecho, tienen un impacto directo en la factura eléctrica desde el primer mes. No obstante, como hemos visto, el ahorro depende de elegir bien las prestaciones técnicas según la zona climática de la vivienda, y de contar con fabricantes que trabajen con sistemas certificados, como los que ofrece la carpintería especializada en aluminio con rotura de puente térmico.

Bien planificada, esta reforma se amortiza en pocos años, llegando a generar beneficios durante las dos décadas de vida útil de media que tienen las ventanas con buenas prestaciones.